Bitácora de bolsillo: 6

… de elecciones y re-elecciones …

Parece que después de meses de, sin mucho afán ni disimulo, marear la perdiz, de representar un entremés sin ninguna gracia durante el tiempo que llevamos desde aquel 28 de abril en el que, cumpliendo con nuestro deber ciudadano, ejercimos de presidentes o vocales en las mesas electorales y por supuesto también ejercimos nuestro derecho al voto, nos obligan a volver a votar el 10 de Noviembre porque no hemos facilitado, con nuestros sufragios, una mayoría que posibilite el gobierno de España.

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Bitácora de bolsillo: 4

Día 27 de mayo de 2019

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a una obra de teatro de riguroso estreno. Se trataba de una visita guiada por pasillos, estancias, dependencias o instalaciones del Teatro Principal de Zaragoza. A lo largo de una hora y media recorrimos sus más íntimos recovecos: El vestíbulo, las gradas, el escenario. Estuvimos entre candilejas,  entre bambalinas, nos aventuramos por los camerinos, examinamos la maquinaria que gobierna el sistema de focos, telones, pantallas, es decir, el “telar” o “peine”. Fue una experiencia de revelación. En todo momento las explicaciones de Carmen, nuestra guía, sobre todos los elementos mencionados fueron igualmente reveladoras, descubriendo el significado de gran parte de lo visible y lo invisible.

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Bitácora de bolsillo: 3

De programación, de objetos programables y de obsolescencia …

Hace unos 4 meses la batería de mi teléfono móvil empezó a tener un comportamiento raro, como de profundo desgaste. El indicador de carga de batería del teléfono marcaba prácticamente cifras aleatorias, sin ninguna fiabilidad. Y si hacía un mínimo uso (alguna llamada o revisar y contestar algunos mensajes) la duración de la carga era ridícula -en comparación a la que solía ofrecer hasta hace bien poco -me duraba la carga unos 4 días-.

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Bitácora de bolsillo: 1

… de agregados y …

El domingo coincidí con una persona en un evento. Estuvimos casi hombro con hombro. No era la primera vez que nos veíamos. No nos cruzamos palabra, casi ni me miró. Por la noche revisé mi cuenta de facebook y comprobé que tenía una nueva solicitud de amistad. Provenía de dicha persona. Acepté. Ya tiene más de 2.600 “amigos”.