Bitácora del camino: Del porqué

Hoy no hay imagen. Hoy hay mil palabras, y alguna más, quizás -ahí queda el aviso 😉 –

Es difícil para mi, esto de escribir. Prefiero expresarme trayendo a la bitácora extractos de lo que otros han escrito antes, que sean oportunos con lo que quiero transmitir en cada artículo. Y si escribo, en gran parte, sobre mi, todavía más difícil. Me lo he pensado mucho. He tenido muchas dudas. He tenido este artículo en el escritorio durante semanas, dándole forma y reforma, sin darle salida. Pero como esta es una bitácora personal. Como esta bitácora personal, además, es mía, del que suscribe y por lo tanto … quiero, tengo que, debo … tener plena libertad en ella, allá va por fin …

Cuando vi la expresión grave del radiólogo ya no me cupo ninguna duda. Mis temores de días anteriores, finalmente, dejaban de ser infundados para convertirse, formalmente, en el producto de hechos probados. El coco estaba allí. No se me olvida ese momento. Todo cambió, de repente.

Después de una batería de pruebas y análisis médicos fui operado por un equipo médico extraordinario y perdí un poco de lo bueno que había en mí -un riñón- ( 😉 ) para extraer al bicho. Todo fue bien y a los pocos días empecé la lenta recuperación, ya en mi domicilio. En todo este tiempo fue fundamental el apoyo de la familia y amigos, y en especial el de mi pareja y mi hija. Gracias.

Cualquier esfuerzo, al principio, costaba mucho. Y si físicamente estaba débil, psicológicamente también estaba muy afectado.  Por ejemplo, el primer paseo consistió en poco más que salir a la calle y andar 20 metros. Nada más. Y volví agotado. Como si hubiese arrastrado con una cuerda un saco de cemento de los de 50 kgs. Era el cuarto día desde el día “D”. Poco a poco pudimos ir aumentando la distancia y duración del esfuerzo, pero a continuación tenía que tenderme en la cama a descansar.

De todo eso hace ya casi 5 años, los hará a finales del próximo verano. Hasta ahora todo parece ir bien. Intento cuidar mi alimentación y mis hábitos, beber mucha agua y, por otro lado, acudo puntualmente a las periódicas revisiones médicas.

En una de las ocasiones, hace unos 3 años, los análisis de sangre mostraron unos niveles altos de triglicéridos (algo más de 300 mg./dl.) El especialista me recomendó seguir una dieta más sana y también me recomendó realizar alguna actividad física moderada regularmente (caminar, por ej.), lo que empecé a hacer acompañado de mi pareja.

Siempre habíamos sido aficionados al deporte. Al senderismo y al montañismo, principalmente. Pero desde mi enfermedad lo habíamos apartado un poco de nuestras vidas. Era, pues, el momento de retomar la senda donde la dejamos. 😀

Así que una de las actividades de mi día a día ha sido, desde entonces, caminar. Me he convertido en un andarín 😎 . Mucho o poco. Más rápido o más despacio. Largas distancias o cortos paseos, pero no dejar de caminar. Como figura poética no está mal, “seguir caminando”. De eso se trata, no obstante, de seguir caminando mientras podamos.

Y en esta bitácora del camino iré contando los hechos relevantes que vayan sucediendo desde ese “kilómetro 0”, según vayamos dando pasos por esas calles, caminos, sendas y montes por los que nos lleven los pies.

P. D.: He pasado rápido las páginas correspondientes a estos 4 años y pico. No he entrado en minuciosos detalles sobre el tema médico, pero si alguien tiene interés no tengo problemas en ampliar la información que pueda y que pueda ser útil. Incluso por privado (tenéis el formulario en la pestaña –contacto-). Uno de mis objetivos publicando este artículo es compartir con otros que puedan estar viviendo o hayan vivido una experiencia parecida.

Para terminar, y para que no todo este post sea un tocho de mil pares, termino con una nota musical que -permitanme la licencia-  😉 le dedico a mi pareja y a mi hija.

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13 comentarios sobre “Bitácora del camino: Del porqué”

  1. Hola Celebes. En el 99 después de una grave enfermedad tuve también que “volver a andar”….No se si sin el apoyo de mis seres lo habría conseguido. Por saber lo que cuesta UN GRAN BRAVO Y QUE NUNCA PARES DE IR ADELANTE. Un abrazo.

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  2. Las dificultades de la salud siempre están al acecho pero con tu fuerza de voluntad inquebrantable, estás saliendo adelante. Tu vida continuara porque aún hay mucho que dar y por delante tienes un largo recorrido. Un abrazo y siguiendo las indicaciones médicas, vas a vencer.

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  3. A seguir andando, amigo! No pares, no pares! Por vos, por tu pareja, tu hija y porque estoy segura que te queda mucho, mucho camino por andar y disfrutar.
    Un fuerte abrazo.
    Lau.

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