«¿Quién, en fin, al otro día,

Cuando el sol vuelva a brillar,
De que pasé por el mundo
¿Quién se acordará?»

Rima LXI, de Gustavo Adolfo Bécquer.

NOTA: El árbol de la fotografía ya no existe. Es el que me representa allá por donde paso en Internet dejando rastro de mi presencia. La fotografía la tomé un 21 de diciembre de 2008 a las 11:00 de la mañana. Luego le hice alguna más: con hojas, con nubes, al atardecer … etc. Durante muchos años, en mis largas caminatas por esos andurriales, le echaba una mirada, o, si llevaba la cámara, lo fotografiaba. Me llamaba poderosamente la atención por su soledad y por su altivez en lo alto de una árida colina, casi un pedregal, al cierzo del Moncayo.

Precisamente un día de fuerte cierzo, en 2010, éste le arrancó de cuajo la rama izquierda. Inspiraba cierta ternura. De repente pasó de aparentar fortaleza y estabilidad a dar más bien sensación de fragilidad, de enfermedad, de debilidad.

Hace un año que desapareció.  Seguramente sus restos habrán servido para calentar algún hogar o habrán terminado en una barbacoa de domingo.  Quizá ha sido otro muy diferente. Pero su recuerdo permanece en mí. ¿Quién se acordará?

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13 comentarios sobre “«¿Quién, en fin, al otro día,”

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